Incentivos fiscales para los bienes de capital en Argentina


Que vivimos en un sistema capitalista no es novedad para nadie. Los bienes de capital son fundamentales en la acumulacion de capital de un pais dentro de este sistema. Estos bienes intervienen en la producción de bienes, proceso que se alimenta de los ahorros y beneficios de las empresas que los elaboran. 

En su obra maestra,  Adam Smith, filósofo y economista escocés del siglo XVIII, estaba convencido de que  la capacidad  de un país para ser próspero se basa en  su capacidad de producir y comercializar bienes y servicios en lugar de acumular oro y plata. Por lo que si una empresa puede acumular capital hará que el país donde esté radicada también acumule y se enriquezca. 

Argentina es fabricante de bienes de capital, aquellos que por su naturaleza, intervienen en la producción de los bienes finales como por ejemplo maquinarias: dobladoras de acero, bombas, motosierras, comederos de animales, sembradoras,  matrices, llenadoras, envasadoras como también las naves industriales llamadas también galpones, buques, plantas llave en mano, entre otras. Se trata de bienes que son dependientes de su vida útil y no de los ciclos de producción en los que intervienen. Son un universo de fábricas que producen para otras fábricas. Estas empresas fortalecen al sistema demandando mano de obra calificada, tecnologia, e  investigacion y desarrollo. Sus necesidades imperiosas se basan en acceso al financiamiento, certificaciones de calidad, beneficios e incentivos fiscales. 

En el año 2001, nace un beneficio para estos fabricantes con el Decreto 379/01, devolviendo en bonos fiscales un porcentaje de lo vendido en el país. De esta forma se activaron en un momento crítico del país los mecanismos de mejoras e inversiones para estas empresas teniendo en cuenta también que tenían como contrapartida la importación intrazona de los mismos bienes al 0%. Este incentivo dio origen a otros incentivos como la devolución de los saldos técnicos de IVA (compra de insumos al 21% y venta al 10,5%) y, devolución de IVA y descuento en ganancias a las firmas que  adquieren estos bienes. Las empresas beneficiadas que supieron interpretar este incentivo, invirtieron y se capitalizaron, certificaron normas de calidad de procesos y productos, se animaron a explorar el mercado externo con intenciones de internacionalizarse, incorporaron y desarrollaron mano de obra calificada. Otras, con el mismo beneficio,  solamente sobrevivieron. Hace 17 años que este mecanismo de incentivo se instaló en el país y, si bien la macro y la microeconomía cambiaron, las empresas siguen necesitándolo, encontrándose a la espera de su renovación. 

En países como el nuestro es fundamental incorporar en la plataforma productiva, incentivos fiscales y de promoción a la exportaciones. Los esfuerzos realizados por los diferentes actores de la economía aún son insuficientes. Hace falta un un cambio de matricial, estructural tanto en los procesos productivos como en el ejercicio de pensar que cada uno de los productos fabricados tiene potencial exportador. 
 

Artículos exclusivos de Guía Logística 2019 ©